miércoles, julio 2
lunes, junio 23
Perhaps perhaps perhaps
Él media exactamente 14 cm. más que ella. Esto era de mucha ayuda para asumir la posición estratégica, en donde, cómodamente, ponía sus frías manos por debajo de su polera, tocando tímidamente su espalda y a la vez apoyaba la mejilla, en ese perfecto espacio entre su hombro y su pecho. Abrazarlo suavemente, no pensar en nada y terminar todo con un beso suave beso en su cuello.
martes, junio 17
Colores
Le dieron un té con flores de muchos colores.
- Tómalo, camina y disfruta.
Nunca tubo valor para esas cosas, pero ya se le estaban yendo los años y no perdía nada con disfrutar su soledad, con algo de ayuda.
Hacia bastante que no andaba por el centro de la cuidad, pero decidió empezar ahí su aventura. Escuchando el track numero 3 se puso a mirar una ventana con marco azul. La cortina era blanca y tenia bordado pequeños corazones rosas. No sentía frió, pero se puso la bufanda. De pronto al terminar la calle él estaba ahí, apoyado en su bicicleta.
Siempre esperaba encontrarlo, porque estaba en cada rincón de su mente. Pero en la calle parecía irreal. Camino hacia él, su cara tenia dibujada la sorpresa.
- Hola.- Le dijo con su mejor sonrisa (llena de temblores en todo el cuerpo)
- ¿Hola?- Algo confundido.
- Vine una semana a la ciudad. Vacaciones lejos del sol.
- ¡Emilia!- Por fin la reconoció.
Sintió un balde de agua fría en su espalda. Le tomo la mano, lo miro y dijo:
- Vamos.
Veía las flores de su té rodear la cama. Un cuerpo desnudo y el aroma de su aliento. Era todo intoxicante, sufría por el miedo de no poder recordar nada mañana. Lo abrazaba con fuerza y le decía al oído, en susurros: "Esta noche eres solo mio, el futuro no existe".
A la mañana siguiente volvió a la calles vacías y camino hasta que sintió hambre. Nunca sabrá si fue real, pero no le preocupaba, porque extrañaba esa felicidad del vientre tibio.
Anoche volvió a sentir.
- Tómalo, camina y disfruta.
Nunca tubo valor para esas cosas, pero ya se le estaban yendo los años y no perdía nada con disfrutar su soledad, con algo de ayuda.
Hacia bastante que no andaba por el centro de la cuidad, pero decidió empezar ahí su aventura. Escuchando el track numero 3 se puso a mirar una ventana con marco azul. La cortina era blanca y tenia bordado pequeños corazones rosas. No sentía frió, pero se puso la bufanda. De pronto al terminar la calle él estaba ahí, apoyado en su bicicleta.
Siempre esperaba encontrarlo, porque estaba en cada rincón de su mente. Pero en la calle parecía irreal. Camino hacia él, su cara tenia dibujada la sorpresa.
- Hola.- Le dijo con su mejor sonrisa (llena de temblores en todo el cuerpo)
- ¿Hola?- Algo confundido.
- Vine una semana a la ciudad. Vacaciones lejos del sol.
- ¡Emilia!- Por fin la reconoció.
Sintió un balde de agua fría en su espalda. Le tomo la mano, lo miro y dijo:
- Vamos.
Veía las flores de su té rodear la cama. Un cuerpo desnudo y el aroma de su aliento. Era todo intoxicante, sufría por el miedo de no poder recordar nada mañana. Lo abrazaba con fuerza y le decía al oído, en susurros: "Esta noche eres solo mio, el futuro no existe".
A la mañana siguiente volvió a la calles vacías y camino hasta que sintió hambre. Nunca sabrá si fue real, pero no le preocupaba, porque extrañaba esa felicidad del vientre tibio.
Anoche volvió a sentir.
martes, abril 15
Cuando solo hay valor de a pedacitos
Y si de repente te digo que me gustas. Que antes de dormir pienso es salir contigo de la mano a caminar por las calles. Que me enloquece pensar en que todos mis amigos sepan que te beso y que seria la mas orgullosa enamorada del mundo.
Y si me dieras una oportunidad. Que cuando estoy sola, conmigo misma me hago el amor y digo tu nombre.
Que pasaría si me conocieras y encontraras lo que estabas buscando. Yo dejo todo mi pasado y tu me regalas un futuro con mañanas dulces.
Y que tiene que no nos conozcamos. No nos vamos a conocer, solo me veras y sabrás que estoy hecha para ti. No necesitaremos mas.
Nos haremos reír y todo estará bien.
Y si de-re-pen-te te digo que eres perfecto.
¿Que pasaría? Dímelo, por favor.
Y si me dieras una oportunidad. Que cuando estoy sola, conmigo misma me hago el amor y digo tu nombre.
Que pasaría si me conocieras y encontraras lo que estabas buscando. Yo dejo todo mi pasado y tu me regalas un futuro con mañanas dulces.
Y que tiene que no nos conozcamos. No nos vamos a conocer, solo me veras y sabrás que estoy hecha para ti. No necesitaremos mas.
Nos haremos reír y todo estará bien.
Y si de-re-pen-te te digo que eres perfecto.
¿Que pasaría? Dímelo, por favor.
lunes, abril 14
Y si lo veo con humor?
Odio sin
medida, amor ahogante, calor sumiso y amistades lejanas. Huyeron.
El manto del miedo les cubría de una forma u otra. Pero sin terceros era más fácil reconocer las raíces de las rencillas.
Fueron años de caramelos, arcoíris, arpegios volátiles y lujuria. El tiempo pasa, el amor existe, es complejo y arbitrario, pero más que nada es temeroso.
Así todo se va envenenando de a poco, el virus letal del miedo te alcanza, sin importar el tiempo y las distancias.
El manto del miedo les cubría de una forma u otra. Pero sin terceros era más fácil reconocer las raíces de las rencillas.
Fueron años de caramelos, arcoíris, arpegios volátiles y lujuria. El tiempo pasa, el amor existe, es complejo y arbitrario, pero más que nada es temeroso.
Así todo se va envenenando de a poco, el virus letal del miedo te alcanza, sin importar el tiempo y las distancias.
Era
simple, ella se miraba al espejo y no se gustaba, sentía entre asco y pena.
Él estaba hundido en su egoísmo y sombras.
Las cosas se movían por inercia, era el momento de aceptar la derrota.
Pero no sería así de sencillo, neciamente decidió entregarle la responsabilidad de cerrar la puerta a él. Pasaron los días como el caudal de un rió, después de una tormenta.
Hasta que se dio por vencida, ese día llego la carta:
Él estaba hundido en su egoísmo y sombras.
Las cosas se movían por inercia, era el momento de aceptar la derrota.
Pero no sería así de sencillo, neciamente decidió entregarle la responsabilidad de cerrar la puerta a él. Pasaron los días como el caudal de un rió, después de una tormenta.
Hasta que se dio por vencida, ese día llego la carta:
Querida (nn):
Ya no puedo más. Te amo,
pero no puedo. Debía por lo menos decirlo. Vive una vida feliz.
Amor (nn2)
Era el
fin de una era y que la curación empiece.
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